Comentarios acerca del terrorismo.
Por el Dr. Félix Forestieri
16 de septiembre del 2001
Dada la comunidad espiritual entre los latinos de Europa y América, envío este mensaje también a ciertos amigos y parientes de lengua española, puesto que este es un problema de TODOS. El mensaje es en respuesta a comentarios de varios amigos italianos que han querido expresarme su solidaridad o preocupación ante el problema que hoy ocupa la atención mundial. Sencillamente, creo que en un momento como este es importante compartir y difundir al máximo estas inquietudes y ruego a los que las reciban sentirse en libertad de enviárselas a otros, siempre y cuando no alteren en forma alguna el mensaje original.
Gracias por sus palabras de consuelo. Ahora, hay una gran discusión, que honra a este país, para que su reacción al ataque sea sobre todo "justa" (que no paguen justos por pecadores), e "inteligente", capaz, esto es, de producir resultados prácticos. A pesar de que muchos en este país, y yo entre ellos, pensamos que en un momento como este se necesitaría un Clinton, un Reagan, un Kennedy, un Colin Powell, o un Giuliani, el increíble síndico italo-americano de New York, hoy talvez el hombre más admirado y admirable de este país, como presidente, estamos TODOS detrás del "condottiero" que el pueblo se dio, como un solo hombre...
El secreto del éxito de este país no se fundamenta, como piensan algunos, en su riqueza. Ustedes dos, Sergio y Roberta, que lo conocen bien, saben bien que su bienestar no es la causa sino el efecto de cualidades muy características de este pueblo, o sea de su gran fe en sí mismo, de su adaptabilidad, e su capacidad, fundada sobre un grado de PRACTICIDAD talvez desconocido en otras partes del mundo, de RESOLVER PROBLEMAS. Si a esto agregamos el culto al trabajo, por el trabajo en sí, como manifestación de la creatividad y utilidad del hombre, podremos entonces captar un poco mejor el porque, en este sentido, los americanos son los romanos de hoy y porque este es el único país digno de ser llamado la Nueva Roma.
Los hechos cuentan y sólo los hechos. El sentido práctico que dio al mundo, en los últimos dos siglos, las primeras máquinas, trenes y embarcaciones movidas por el vapor, el telégrafo, el teléfono, la máquina de escribir, la máquina de cocer, las primeras cadenas de producción industrial, el ascensor, los bombillos que nos iluminan, el fonógrafo, los aviones, las hojas de afeitar, el mercadeo, la publicidad y la psicologíaa modernos, la bomba atómica (con la ayuda y bajo la dirección de italianos como Enrico Fermi), los transistores, el primer hombre sobre la luna (con la ayuda de europeos como Von Braun), las computadoras, la Internet, etc. y tantísimas otras "conveniencias" o "curiosidades" científicas, culturales, deportivas, etc.
Seria demasiado fácil y talvez hasta deshonesto atribuir la importancia de este país a su "riqueza". Es una "acusación" que a menudo oí en Francia, Alemania, en España y hasta en nuestra Italia. Los Estados Unidos han demostrado que la riqueza hay que crearla con el trabajo inteligente y organizado, en un clima talvez imperfecto, donde las libertados y el respeto a las leyes conviven, para que la riqueza se produzca y distribuya a todos los niveles...
He aquí porqué les aseguro y prometo que dentro de unos cuantos meses surgirán de este increíble país soluciones al problema de los secuestros aéreos. Ya, su "sistema" tecnológico y científico se está ocupando para impedir en el futuro los secuestros aéreos.
Sì, surgirán otros problemas, otras formas de terrorismo en gran escala. Se habla de bombas atómicas "portátiles", del envenamiento de embalses de agua, de guerras bacteriológicas. No importa, produciremos soluciones a manifestaciones futuras de este mal del terrorismo indiscriminado, a estas guerras cobardes y no declaradas donde sólo los inocentes, y no los verdaderos culpables son los que terminando pagando.
Los chinos, pueblo de sabiduría incomparable, no tienen, en sus muchos idiomas, el concepto de "crisia". Esto es, no logran ni siquiera concebir el concepto. Cuando las cosas van mal, no hablan de momentos de "crisis" sino de momentos de "oportunidad". O sea: si has sufrido una pérdida o estás en dificultad, en "crisis", estás viviendo momentos de "oportunidad", para avanzar, mejorar, resolver los problemas que tienes por delante.
En mi humilde opinión, creo que hoy tenemos la oportunidad de crecer también desde el punto de vista de la moralidad personal y política. En efecto, deberíamos todos eliminar de este mundo no sólo los grandes episodios de terrorismo, sino también los pequeños, cotidianos episodios de terrorismo personal, convenientemente ignorados. Me refiero al terrorismo entre los que no comparten opiniones, o que no tienen el mismo color de piel, o con religiones diferentes. Me refiero al terrorismo entre esposos. Al terrorismo de los israelitas contra los palestinos, y de los palestinos contra los israelitas; al terrorismo de ciertos sectores latinoamericanos que se autodenominan "blancos" contra sus hermanos indios o negros, en sus propios países. Al terrorismo de los dominicanos contra los haitianos, de los mexicanos contra los guatemaltecos, de los venezolanos contra los colombianos, de los colombianos entre ellos, de los chilenos contra los argentinos y de los argentinos contra los chilenos. Sì, también al terrorismo "all'italiana", talvez más hipócrita, "civilizado" y "medido", de los italianos del norte contra los del sur. En toda Europa, al terrorismo de los europeos "comunitarios" contra los inmigrantes albaneses, árabes, latinomericanos o yugoeslavos "extracomunitarios". Al terrorismo entre hermanos o miembros de una misma familia. Al terrorismo entre ricos y pobres.
Son todos episodios y facetas de un mismo mal, que hay que definir con claridad, sin dobleces, con absoluto valor y responsabilidad, y que hay que resolver no sólo militarmente sino también por medio de la educación, con mucha paciencia, para la salvación de la humanidad.
El caso clamoroso, espectacular, de las torres gemelas de New York no es sino la extrapolación de todos esos pequeños y grandes episodios de terrorismo personal, político, empresarial, religioso, racista, etc. Y, en honor absoluto a la verdad, creo que junto a Osama Bin Laden deberían comparecer ante el tribunal de la historia también tantos políticos estadounidenses, latinoamericanos, europeos, israelitas y palestinos, los verdaderos causantes (directos o indirectos, ¡que importa!) de esta inconcebible e inútil barbarie...
¡RESOLVAMOS DE UNA VEZ POR TODAS ESTE PROBLEMA!
Grazie a tutti! ¡Gracias a todos! Dr. Felix Forestieri, PhD Tel: (305) 883-8598 / Fax: (305) 513-5106 - fximiami@aol.com
20 de septiembre del 2001
Trataré de ser breve. Les ruego un momento de su atención.
Creo conveniente dirigirme de nuevo a ustedes, amigos míos, con este segundo y último mensaje acerca de este tema que nos concierne a todos. Lo hago para aclarar ciertos puntos tal vez oscuros en mi primer mensaje y añadir un par de ideas adicionales complementarias a las propuestas por primera vez.
No sé, en realidad, lo que me impulsó el domingo pasado, a compartir con algunos amigos, parientes y relacionados de habla española, un mensaje en lengua italiana, dirigido a amigos y parientes europeos, que en su momento se sintieron en el deber de expresarme su preocupación, solidaridad o dudas, como ciudadano estadounidense que soy, frente a los gravísimos acontecimientos acaecidos en New York el pasado 11 de septiembre.
A los que respondieron a mi mensaje (incluso a la desconocida enfermera de Lima, Perú,que me envió palabras particularmente hermosas y totalmente inmerecidas), por la vía de la Internet o telefónicamente, gracias. La gran mayoría se solidariza conmigo. Otros me critican lo "duro" que fui en ciertos párrafos. Gracias a ellos, también, por expresarme sus opiniones.
Aclaro que vivo en los Estados Unidos porque este es uno de esos pocos países del mundo donde no cabe el temor a decir la verdad. No es que aquí no haya fuerzas, como en todas partes, que tratan de imponernos su conformismo, y su "corrección política". Sí, las hay. Sin embargo, si los que tenemos ideas constructivas (tal vez equivocadas, pero generadas por la buena fe) nos las callamos por temor, estaremos dejándoles el campo libre a esas otras fuerzas negativas, las del conformismo e irresponsabilidad cívica.
Habiendo dicho esto, recordaré que movido por el deber de expresar "mi verdad", en un momento tan grave como este, y de aportar una palabra posiblemente CONSTRUCTIVA, decidí enviar ese mensaje que decía, básicamente, palabras más, palabras menos, lo siguiente:
* Los Estados Unidos sufrieron un ataque cobarde y desproporcionado, ciertamente inmerecido, en el que muchos, demasiados, inocentes murieron. En la tumba colectiva que hoy surge de los escombros de las torres gemelas de New York yacen, mezclados, y pudriéndose de igual manera, ricos y pobres, blancos y negros, cristianos, judíos y musulmanes, seres inocentes de todas las razas, colores, religiones, etc., no sólo estadounidenses. Se cuentan, por ejemplo, 33 dominicanos sólo entre los 87 empleados del que fuera el magnífico restaurante "Windows of the World", pero si partimos del hecho de que en New York hay un millón y cuarto de dominicanos, no sería exagerado pensar que los muertos dominicanos probablemente llegarán a 250-300. ¿Mexicanos? Se cuentan en los centenares; gente buena, laboriosa, de familia, que vino a este país a trabajar muy duro. ¿Judíos? Debe haber habido centenares, sobre todo si consideramos la enorme importancia de esta comunidad en los centros financieros de la ciudad, gente igualmente valiosa, igualmente religiosa, igualmente nobilísima en ocasiones, al nivel personal y comunitario. Podríamos hablar de los chinos, hindúes, musulmanes árabes y paquistaníes desaparecidos: ¿Habrá gente mejor que esos musulmanes inteligentes, laboriosos, temerosos de Dios,compasivos? Para los que creen en razas o clases sociales o religiones "superiores", los pobres infelices que ahí murieron se están todos pudriendo por igual, sin discriminaciones ni favoritismos de ningún tipo de parte de la madre naturaleza.
El pueblo estadounidense, consiguientemente, está justamente indignado y temeroso, y está dispuesto a que, de alguna forma, se "haga justicia".
* Nunca se había peleado una guerra como esta, y es importante no sólo evitar la comisión de errores que agravarían la situación, sino analizar el PORQUÉ de tanto odio. A pesar de sus turbantes, aspecto poco convencional y costumbres ajenas a nuestra cultura, los que cometieron esta catástrofe evidentemente son gente de altísima inteligencia y competencia y temple verdaderamente fuera de serie. Que nadie se engañe. Digamos también, en estricto honor a la verdad, que estos terroristas fueron, a su manera, idealistas movidos por un monstruoso, equivocado pero ciertamente sincero sentimiento de justicia. Si yo, o cualquiera, tuviera que juzgar a estos locos, sinceramente no sabría como proceder. Sólo un Dios infinitamente sabio, bueno y misericordioso podrá juzgarlos. Cometeríamos un inmenso error en convertir esta tragedia en otra película de vaqueros, con sus "buenos" y sus "malos", como las de hace unos cuantos años, en la que el gringo rubio y bueno de la película siempre le salía ganando, él solo, a multitudes de indios y mexicanos. La cosa es más complicada y seria que eso... Y permítaseme agregar: lo peor que nos podría pasar es combatir su terrorismo con nuestro terrorismo. Es un momento que requiere soluciones de gran sofisticación, pulso firme y claridad de propósitos. Tenemos que hacer esto por nuestros nietos.
* Reitero lo dicho anteriormente: este es un gran país, con un gran pueblo, tal vez imperfecto, pero con una inventiva y poder extraordinarios. Hablé de la inmensa contribución de los Estados Unidos al avance tecnológico y científico del mundo, en los últimos 200 años. Esa parte fue dirigida, esencialmente, a los europeos que se permiten ambivalenciasy pequeñas insinceridades en sus relaciones con los EstadosUnidos. Digamos la verdad, por las razones que sean, aún existe mucho antiamericanismo en el mundo. No me cabe la menor duda de que este país resolverá todos sus problemas de seguridad, utilizando sus superiores medios tecnológicos, a fin de evitar que un ataque como este vuelva a repetirse.
* Dije también que este momento, como todos los de crisis, podría ser uno de grandes oportunidades para acercarnos al ideal de un mundo mejor. Que aprovechemos para descartar de nuestras vidas, a través del esfuerzo consciente, de la disciplina, de la educación, todos los ejemplos, grandes o pequeños, a lo mejor insignificantes, de "terrorismo" personal, incluyendo los que cometemos con nuestros propios seres queridos o contra los que no piensan igual que nosotros, o contra los que tienen otro color de piel, o contra los que nacieron del lado equivocado de cada una de las fronteras que dividen los países de este mundo.
* Partiendo de esa premisa, empecé a disparar a diestra y siniestra, para poner a los destinatarios de mi mensaje a pensar, llegando a acusar a los políticos de muchos países de haber propiciado directa o indirectamente este acto de terrorismo. Es posible que este párrafo haya confundido a unos cuantos. Lo lamento, pero no retiro ni una coma de lo que dije. Hago provecho de los derechos que me confiere la Constitución del país que escogí para vivir y criar a mis hijas. Nadie me ha rebatido aún los conceptos, equivocados o no, vertidos en este punto. Si alguien no estuvo de acuerdo, me hubiera encantando que, ejerciendo la misma libertad de expresión de la que hice uso, hubiera iniciado un diálogo conmigo, tal vez fructífero, que personalmente hubiera agradecido. Todos tenemos algo que aprender, y yo no soy, ni quisiera ser, la excepción. Por tanto, repito: todos, en menor o mayor cuantía, practicamos el terrorismo, o sea, asustamos, llegando a veces a aterrorizar, a perjudicar y aún a destruir, a seres inocentes.
* En cuanto al Medio Oriente, tema tabú entre muchos, no sé por cual razón, seré perfectamente explícito, por si no lo fui la primera vez: Desde hace 50 años sectores fundamentalistas tanto judíos como palestinos están haciendo imposible la paz en el Medio Oriente. Anwar el Sadat, el Presidente egipcio, gran general en su guerra contra Israel y hombre sincero y valiente como pocos, fue en su momento asesinado por terroristas árabes, de su propio país, que se oponían a sus intentos por tender un puente de amistad al pueblo de Israel. "Nuestros vecinos de siempre", así llamó a los israelitas de hoy, recordando los tiempos bíblicos y el éxodo del pueblo de Israel hacia su tierra prometida. Hace unos pocos años, Menaghem Begin, primer ministro israelí, cayó igualmente víctima de un terrorista, esta vez judío, que se oponía a su amistad con los árabes. Ambos fueron merecedores del Premio Nóbel de la Paz. Todos los días, israelitas inocentes, niños en edad del kindergarten, laboriosos trabajadores de los kibbutzin, caen por obra de terroristas palestinos. Por su parte, todos los días, palestinos igualmente inocentes, niños en edad del kindergarten, laboriosos trabajadores, caen por obra de terroristas judíos. En mi humilde opinión, afirmo que la situación en el Medio Oriente fue, ciertamente, uno de los detonantes principales de la furia terrorista que tanto daño hizo en NewYork.
Si estamos de acuerdo en eso, cabe preguntarse: ¿No deberíamos todos, cristianos, judíos y musulmanes de buena fe, neutralizar a las fuerzas negativas presentes tanto entre israelitas como entre palestinos? Quiero terminar este mensaje, mi último sobre este tema tan incómodo de tratar, porque estas verdades muy pocos las entienden o agradecen, con una noticia alentadora: Yasser Arafat, unilateralmente, ordenó, hace un par de días, a sus tropas, abstenerse de disparar contra los israelitas, ni aún en defensa propia. Los israelitas, a su vez, ordenaron el retiro de sus tropas de ciertas tierras árabes en las que se habían metido "por las malas", en el curso de su pelea. Es algo que autoriza a la esperanza. Es un paso en la dirección correcta. Punto final.
Releyendo el primer mensaje advierto ciertos errores ortográficos y tipográficos, e incluso de ciertas frases sin terminar. Traduje a la carrera, directamente del mensaje original en italiano. No corregí lo que estaba mandando. Perdónenme, amigos míos, estas faltas en contra de nuestro hermoso idioma español. Créanme que soy un poquito mejor que eso.
Que Dios nos "coja confesaos", como dicen en Castilla La Vieja. Perdonen la molestia, si en algún momento llegué a molestarles.
¡Gracias de nuevo y que Dios haga posible la paz en el mundo!
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